Entre vías infinitas de corredores incansables me encontré una vez en un mundo de respiraciones que parecen no tener diseño, donde te pierdes en la inmensidad de tus pensamientos, en el concreto debajo de tus pies, mirando el camino, olvidando los alrededores, alrededores que te muestran la ciudad, un diseño tangible, obra de uno de esos tantos pensamientos que en ese mundo parecen encontrar su lugar.
Ahí, mientras corremos, por esas vías sin fin, enfocados en dar un paso a la vez, en no tropezarnos con otro corredor, que también piensa, que también respira, que al igual que yo quiere que sus sueños tomen forma bajo el diseño que le den sus sentimientos, esos que son los poros de nuestras emociones, las que definen lo que somos, como somos, y quienes somos.
Y entre tantos pensamientos, encontramos diseños finitos, que traspasaron los sueños, traspasaron la barrera de lo imaginario, y que ahora forman parte de esa vista en la que tu buscas un ejemplo, una emoción, un motivo para seguir corriendo, para buscar que tus sueños también sean trascendentes, que sean parte de lo que otros también anhelan ser, ser parte de la realidad.
En esa diversidad imposible de un final podemos encontrar hasta el más exótico de los pensamientos, el más erótico sueño, la más adorable emoción, esas que definen su figura, que desarrollan su personalidad, porque eso es el diseño, hacer realidad hasta el más recóndito de nuestros sueños.
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¡No hay un sueño imposible de alcanzar, ni un paso que no se pueda dar, uno a la vez, kilómetro a kilómetro o centímetro a centímetro, estamos construyendo, estamos diseñando, pensando en seguir creando, porque cada recorrido que hacemos nos diseña, nos hace crecer, nos enseña, nos llena de placer saber que aun cuando en el camino hay obstáculos difíciles de superar, recordar que ¡NO HAY LIMITES! cuando la voluntad es la energía que nos mueve a llegar mas allá de lo imposible, pues, lo imposible lo alcanzaré, solo tardaré un poco mas para llegar mas allá de el!