1 de septiembre de 2015

Diseñate mientras corres


Entre vías infinitas de corredores incansables me encontré una vez en un mundo de respiraciones que parecen no tener diseño, donde te pierdes en la inmensidad de tus pensamientos, en el concreto debajo de tus pies, mirando el camino, olvidando los alrededores, alrededores que te muestran la ciudad, un diseño tangible, obra de uno de esos tantos pensamientos que en ese mundo parecen encontrar su lugar.

Ahí, mientras corremos, por esas vías sin fin, enfocados en dar un paso a la vez, en no tropezarnos con otro corredor, que también piensa, que también respira, que al igual que yo quiere que sus sueños tomen forma bajo el diseño que le den sus sentimientos, esos que son los poros de nuestras emociones, las que definen lo que somos, como somos, y quienes somos.

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Y entre tantos pensamientos, encontramos diseños finitos, que traspasaron los sueños, traspasaron la barrera de lo imaginario, y que ahora forman parte de esa vista en la que tu buscas un ejemplo, una emoción, un motivo para seguir corriendo, para buscar que tus sueños también sean trascendentes, que sean parte de lo que otros también anhelan ser, ser parte de la realidad.

En esa diversidad imposible de un final podemos encontrar hasta el más exótico de los pensamientos, el más erótico sueño, la más adorable emoción, esas que definen su figura, que desarrollan su personalidad, porque eso es el diseño, hacer realidad hasta el más recóndito de nuestros sueños.

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¡No hay un sueño imposible de alcanzar, ni un paso que no se pueda dar, uno a la vez, kilómetro a kilómetro o centímetro a centímetro, estamos construyendo, estamos diseñando, pensando en seguir creando, porque cada recorrido que hacemos nos diseña, nos hace crecer, nos enseña, nos llena de placer saber que aun cuando en el camino hay obstáculos difíciles de superar, recordar que ¡NO HAY LIMITES! cuando la voluntad es la energía que nos mueve a llegar mas allá de lo imposible, pues, lo imposible lo alcanzaré, solo tardaré un poco mas para llegar mas allá de el!





18 de julio de 2015

Versículo 07-03



No tengo nada, no sé qué siento, no sé qué hacer, no sé si caminar, si correr, no sé qué pensar o hacer, me quede sin letras, y sin pensamientos, sin mentiras, pero con la verdad, esa que te paraliza los sentidos y los motivos, no la vi, no la predije, no la sentí, no la encontré antes, si mi fuerza se supone que es la observación entonces hoy estoy débil, sin defensas, sin armas y sin razón, sin confianza para ver a través de ti, para saber que hay ahí dentro de los muros de tu cuerpo.

 Abatido, si, esa es la unión de letras que definen lo disperso que estoy que no entiendo nada, esa palma en mi pecho, con la etiqueta de prohibido, con la razón de tu verdad que me alejo (…) esos tres puntos están ahí porque no tengo idea de cómo continuar, de que hacer, no tengo la más mínima idea de que buscar, hoy estoy vacío, hoy no me conozco, mi confianza, mis deseos y mis lucen se perdieron, o tal vez simplemente murieron cuando tus labios dispararon la única y absoluta verdad que haría poco probable al menos cumplir el deseo de tus labios, y que no sea el espejo quien te de la imagen de lo que deseas.

¿Porque tan lejos incluso tocándote?

Qué se yo, mejor cállate e intenta sentir ese porcentaje de verdad que me dejo la ventana de tu habitación abierta, ¿Debería entrar por ahí y esperarte?



No estaría mal, ¿Verdad?